Una fábrica de material nuclear de Ardakan, en la provincia iraní de Yazd, ha sido bombardeada por las fuerzas estadounidense-israelíes este viernes, informan medios locales.
La instalación es conocida por producir óxido de uranio concentrado en polvo, conocido popularmente como 'torta amarilla'. Las investigaciones preliminares indican que el suceso no liberó materiales radiactivos fuera del complejo, por lo que no hay riesgo para los ciudadanos ni para las zonas aledañas.
La planta se dedicaba al procesamiento de las rocas minadas separando el uranio mediante un baño de ácido. Posteriormente, se puede enriquecer el concentrado de uranio para aumentar su pureza y utilizarlo tanto en la fabricación de armas como en la producción de energía, apunta The Times of Israel.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, mencionó entre los objetivos de los ataques israelíes de este viernes también dos de las mayores fábricas siderúrgicas de la nación persa y una central eléctrica, entre otras infraestructuras, mientras que las "instalaciones nucleares civiles" figuran en la lista en plural.
"Israel afirma haber actuado en coordinación con EE.UU.", destaca el canciller en un tuit, para concluir que el ataque "contradice el plazo extendido por el presidente estadounidense para la diplomacia".
"Irán cobrará un alto precio por los crímenes israelíes", advierte Araghchi.
Por su parte, el Ejército de la República Islámica de Irán atacó este viernes con drones el mayor centro de transporte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Tel Aviv.


