Ismael 'El Mayo' Zambada, el fundador del Cártel de Sinaloa que llegó a ser uno de los capos más poderosos de América Latina, aprovechó la última audiencia del juicio que se llevó a cabo en EE.UU. para pedir perdón por sus crímenes y reflexionar sobre el futuro del narcotráfico.
"La violencia debe terminar. Tanto en México como en otros lugares afectados por este tipo de delitos, se pierden demasiadas vidas, se destruyen demasiadas familias y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que solo conduce a la cárcel o a la muerte. Nadie gana en una guerra como esta", afirmó Zambada en la carta que leyó el lunes antes de que el juez Brian M. Cogan dictara la pena de cadena perpetua en su contra.
Se trató de una jornada histórica, ya que Zambada, de 77 años, había logrado permanecer prófugo durante más de cuatro décadas y era el último jefe narco de la generación que, a costa de corrupción y violencia, convirtió a México en protagonista del tráfico internacional de drogas.
🔴Aquí la carta completa que leyó Ismael ‘El Mayo’ Zambada en su audiencia de sentencia 👇🏼
— Azucena Uresti (@azucenau) July 20, 2026
“Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión. Estoy aquí para asumir mi responsabilidad y pedir perdón por el daño que causé”
“Si hay algo valioso que pueda decir hoy, es esto:… pic.twitter.com/wLiZjzAObk
"Comparezco hoy ante usted consciente de que mis actos causaron daño —un daño real— a personas, familias y comunidades. Asumo plena responsabilidad por lo que hice. Elegí este camino y comprendo que hoy debo responder por esas decisiones", afirmó Zambada, quien fue detenido en julio de 2024 en un aeropuerto privado de Nuevo México y ya se había declarado culpable de crímenes vinculados al narcotráfico.
"Lo que hice estuvo mal. No hay justificación para ello. Entiendo que las autoridades tienen el deber de proteger a la sociedad y acepto que mis acciones me situaron en el lado opuesto a ese deber", agregó en un inusual reconocimiento del daño que provocaron sus crímenes.
"Perdón"
Zambada aseguró que comprendía la gravedad de la pena a la que se enfrentaba, ya que tendrá que pasar el resto de su vida en prisión. "Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión; estoy aquí para asumir mi responsabilidad y pedir perdón por el daño que causé y por el ejemplo que di", dijo.
También explicó que creció en un entorno donde la violencia y el crimen parecían normales. "Pero ahora sé que eso no es excusa. Llega un momento en que cada persona debe hacerse responsable de sus decisiones. Yo no lo hice, y muchas personas pagaron las consecuencias", añadió al enviar un mensaje a quienes están pensando en sumarse al crimen organizado.
"A la próxima generación le digo: elijan un camino diferente. No hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen; solo traen dolor y pérdida. No puedo cambiar lo que hice, pero sí puedo asumir la responsabilidad por ello. Pasaré el resto de mi vida reflexionando sobre mis actos y con la esperanza de que, de alguna manera, mis palabras de hoy ayuden a alguien a evitar cometer los mismos errores", concluyó.
Luego de la sentencia, el capo envió una carta al diario Milenio en la que reiteró que aceptaba el castigo que se le había impuesto. "No busco privilegios ni trato especial", señaló en un escrito en el que sugirió que México podría solicitar su extradición.
"Soy ciudadano mexicano, reconozco que mi país también tiene un interés legítimo en que personas como yo enfrenten las consecuencias de sus actos bajo sus propias instituciones (...) si en algún momento las autoridades mexicanas consideran que debo continuar cumpliendo mi castigo en México, me someteré cn respeto a lo que determinen, sin condiciones y sin expectativas", aseguró.


