El conflicto en Oriente Medio ha comportado una caída global de los bonos, pero los bonos británicos, particularmente vulnerables a la incertidumbre generada por la inflación persistente y las dificultades financieras del Gobierno, se han visto especialmente afectados, de acuerdo con Bloomberg.
Reino Unido, particularmente vulnerable
Según recoge la agencia, el 20 de marzo el rendimiento del bono a 10 años superó el 5 % por primera vez desde la crisis financiera de 2008. Si bien antes del conflicto había confianza en que se redujeran los tipos de interés en medio punto porcentual este año, ahora se anticipan dos subidas de un cuarto por punto, con una probabilidad cercana al 70 % de una tercera, apunta el medio. Las expectativas actuales han impulsado la rentabilidad de los bonos estatales a dos años casi un punto porcentual, superando el aumento registrado por sus equivalentes en Europa y Estados Unidos.
Este repunte ha recortado unos 4.500 millones de libras (más de 6.000 millones de dólares) del margen fiscal de la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, según cálculos de Bloomberg Economics, hecho que complica el objetivo de la funcionaria de equilibrar el gasto corriente con la recaudación fiscal.
Así pues, el desarrollo del conflicto en Oriente Medio ha afectado directamente a la situación financiera británica, especialmente tras el cierre del estrecho de Ormuz, puesto que el país tiene una gran dependencia de la energía importada. En este contexto, después que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara estar negociando con Teherán, el mercado de bonos del Reino Unido se restableció parcialmente, a pesar de que un posible final de las hostilidades no significaría la inmediata recuperación de los precios del petróleo y gas.
Influencia de los fondos de cobertura
La reciente inestabilidad en el mercado de bonos del Reino Unido podría también atribuirse a las acciones de ciertos fondos de cobertura. Al inicio del año, estos apostaron por los bonos británicos, previendo que la debilidad laboral forzaría al Banco de Inglaterra a recortar los tipos de interés para estimular la economía. Sin embargo, el reciente repunte de los costes energéticos ha provocado una rápida venta de estas posiciones, revirtiendo una de las estrategias de inversión más populares.
Expertos entrevistados por Bloomberg señalan que las turbulencias podrían haber crecido por la dependencia de los fondos de cobertura del efectivo prestado para aumentar la rentabilidad, y las agresivas estrategias de salida en momentos de tensión. Por este motivo, existe incertidumbre sobre si las previsiones del mercado coinciden con los planes futuros del Banco de Inglaterra. Aunque los tipos de interés están en el 3,75 %, un nivel muy superior al de 2022, todavía se percibe que están limitando el crecimiento económico.
Dificultades añadidas para el Partido Laborista
En este contexto, el medio recuerda que Reino Unido ya estaba en un momento financiero y político frágil. El primer ministro Keir Starmer, además de enfrentar amenazas a su liderazgo en el Partido Laborista, está teniendo dificultades para cumplir sus objetivos fiscales. El partido está enfrentando presiones para presentar un paquete de subsidios ante el incremento previsto del 20 % en las tarifas de luz y gas tras el fin de los límites máximos actuales en junio. El debate central gira en torno a la viabilidad financiera de estas ayudas y el nivel de deuda que el mercado de bonos está dispuesto a aceptar, indica Bloomberg.



