La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció este jueves la sistemática crueldad y los atroces crímenes del régimen de Kiev hacia prisioneros de guerra rusos, perpetrados en centros de detención secretos en el territorio ucraniano.
Durante una sesión informativa, la vocera de la Cancillería rusa se refirió a un reporte especial donde se recabaron los testimonios de las víctimas y se registraron las consecuencias de los delitos cometidos por los militares ucranianos contra los prisioneros de guerra rusos. Zajárova indicó que se trata de un enfoque sistemático para la práctica de la tortura en prisiones secretas: el régimen de Kiev ejerce malos tratos, amenazas, violencia y asesinatos en decenas de las llamadas prisiones secretas.
"Palizas, intimidaciones, simulacros de fusilamientos, ataques con perros: son imágenes que parecen sacadas de la Segunda Guerra Mundial", aseveró la alta funcionaria rusa.
"Las llamadas 'palizas de bienvenida' y las torturas con electricidad son elementos inherentes al sistema de prisiones secretas creado por el régimen ucraniano y mantenido alejado de la mirada de los observadores extranjeros", agregó.
Testimonios de atrocidades
En este contexto, Zajárova citó una serie de testimonios del reporte. "Me golpearon desde las 11 de la mañana hasta las 3 o 4 de la tarde. Me prendieron fuego, casi me queman la pierna. Me ataron a un árbol boca abajo y me golpearon con palos. No me preguntaron nada. Simplemente me golpearon", recitó la portavoz de la Cancillería rusa las declaraciones de una de las víctimas.
"Y cada vez que me trasladaban a otro coche, me golpeaban. Tenían unos tubos de plástico. Y nos golpeaban constantemente en las uñas, en las manos, en la cabeza", citó el testimonio de otro militar ruso torturado. Además, Zajárova leyó otra cita: "Me dicen: 'Llama a tu esposa, te daremos las direcciones y coordenadas necesarias'. Querían que ella incendiara el cuartel militar o el coche de algún militar".
Según la alta diplomática rusa, dichas citas eran las "más suaves de los testimonios" de militares rusos que "pasaron por el infierno llamado prisiones secretas ucranianas".
Otros crímenes
El propio reporte contiene más detalles escalofriantes de los crímenes del régimen de Kiev contra los soldados rusos detenidos.
Así, un hombre relató que militares de las Fuerzas Especiales de Ucrania grabaron con un cuchillo una esvástica nazi en su espalda. "Saca un cuchillo para poner su 'marca'. Empezaron a grabar una cruz fascista en la espalda. [...] Y como soy pequeño, me grabaron una cruz fascista con un cuchillo en toda la espalda", señaló.
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Otro militar compartió que los participantes del así llamado Cuerpo Voluntario Ruso (RDK, por sus siglas en ruso, es una organización reconocida como terrorista en Rusia y que lucha al lado de Kiev) marcaban a los prisioneros de guerra a los que maltrataban. "[Un militar del RDK] empezó a calentar un sello redondo, como una moneda de cinco rublos. Tenía el tridente ucraniano. El escudo, es decir. Tras las peticiones de no hacerlo, el torturador ofreció elegir entre este sello o un cuchillo de caza. "El cuchillo, que sería más grande, o el sello de cinco rublos. Miré el cuchillo, no dije nada, ni sí ni no. Él entendió que había tomado una decisión y calentó el cuchillo. Me quemó con el cuchillo", detalló.

Otro testimonio señala sobre tortura eléctrica que deriva en abuso sexual. "Lo primero que me hicieron fue el teléfono. Así es como lo llaman. [...] Encienden el teléfono (TA-57), toman unas pinzas y simplemente me las conectan a los testículos. Y entonces sentí la adrenalina, me salían chispas por los ojos. Me dolía muchísimo. Cuando te conectan, es como si te dieran 320 voltios. Sientes un dolor muy fuerte por todo el cuerpo, como calambres. Y te salen chispas por los ojos, como si te hubieran dado varios golpes fuertes en la cara", dijo una víctima.
"También lo conectaron a las orejas. Cuando lo conectaron a las orejas, algunos no pudieron soportarlo y perdieron el conocimiento. Pero yo no me desmayé, no perdí el conocimiento. Pierden el conocimiento porque la corriente recorre todo el cerebro. Fueron sensaciones muy desagradables", reza el reporte.
En sus testimonios, exprisioneros de guerra mencionan la denegación de asistencia médica a los enfermos y heridos: durante las torturas, los combatientes ucranianos intentaban impedir que las heridas cicatrizaran golpeando las partes traumatizadas del torso y las extremidades. Además, se citan casos de uso de medicamentos para el asesinato deliberado de militares rusos.
"[Un prisionero de guerra] tenía una infección, le habían salido gusanos en las heridas. No le prestaron ninguna ayuda. Al final, un día, al parecer, se cansaron de él. Y entonces este [militar ucraniano] simplemente lo sacó a la calle. Dijo que le iba a poner una inyección y que todo estaría bien. Resulta que le inyectaron 10 dosis de adrenalina. [...] El color de su rostro comenzó a cambiar constantemente. [...] Después de la inyección, vivió unas dos o tres horas, porque le di el agua que me habían dado", señaló un testigo.
"Pensé que la inyección surtiría efecto y se sentiría mejor, pero al final bebió agua, fumó y empezó a sangrar por la boca, y murió. Y así dormimos a su lado durante un día entero. No se lo llevaron", agregó.
Entre otras atrocidades del régimen de Kiev los militares rusos mencionan intimidación masiva mediante simulacros de fusilamientos o fusilamientos ejemplares. Según los afectados, tras sufrir brutales palizas y abusos, los sacaban ante la formación y les comunicaban que habían sido condenados a muerte, los ponían contra la pared o de rodillas y, simulando un fusilamiento, disparaban por encima de sus cabezas. En otros casos, los abusos terminaban con un fusilamiento real a quemarropa con armas de fuego "para escarmiento" de los demás prisioneros.
Asimismo, el reporte revela que en varias prisiones secretas se han practicado ataques con perros entrenados deliberadamente para perseguir a los militares cautivos. Y detalla que se ha registrado al menos un caso en el que un perro especialmente entrenado mató a mordiscos a un prisionero.
"Había un [prisionero de guerra] con la mandíbula rota. Estaba tirado en el sótano, apenas respiraba. Entonces [los militares ucranianos] nos dijeron: 'Acaben con él'. Nosotros dijimos que no lo haríamos", contó un testigo. "Los chicos nos dijeron que llevaba tres o cuatro días sin comer ni beber. Simplemente yacía allí. Después de pedirnos que lo elimináramos, lo sacaron del cobertizo. Se veía cómo lo arrastraban. Luego simplemente soltaron a un perro sobre él. El perro regresó cubierto de sangre al cabo de 10 o 15 minutos. Simplemente devoró a ese hombre", añadió.



